¿Bajar salarios implica crecimiento y empleo? - Diagonal nº121
Publicado en el Periódico Diagonal nº 121 (Del 4 al 17 de marzo de 2010).
 
¿BAJAR SALARIOS IMPLICA CRECIMIENTO Y EMPLEO?

Con la crisis, el salario está en el punto de mira del ajuste. No sólo el salario directo, también el indirecto (gasto social, educación, sanidad) y el diferido (pensiones). Centrémonos en el salario directo, tanto el monetario como el real (el que tiene en cuenta el efecto de la inflación).
 
El análisis neoliberal se centra en el lado de la oferta. Un descenso de los salarios reales implica mayor producción y empleo, ya que es más barato contratar trabajadores, por lo que se contrata más y se produce más. Toda la producción es asumible por el mercado, por lo que suponen que todo lo que se produce se va a consumir.
Sin embargo, no tiene por qué pasar esto, la paradoja es que el salario determina el consumo, por lo que el descenso del salario puede hacer caer el consumo y por tanto la producción y el empleo, y viceversa. Como la demanda no absorbe lo producido, hay un problema de sobreproducción o subconsumo. No hay expectativa de vender lo que se produce, por tanto, tampoco expectativa de beneficio ni inversión y se para el proceso de acumulación (crisis). La deflación estaría relacionada con este proceso.
 
El consumo es uno de los componentes de la demanda agregada: (Producción = Consumo + Inversión+ Gasto público + Exportaciones – Importaciones). Depende fundamentalmente de la renta disponible después de impuestos, y ésta depende, básicamente, de los salarios, que es la principal fuente de renta de los trabajadores. El consumo ha caído en España un 5.3 % en el último año. Las causas han sido una caída de los salarios (tanto por un descenso en sí, como por el incremento del desempleo), la dificultad de crédito, y la percepción de la crisis o expectativas de la población, que ha contraído el consumo de las familias.
 
Si los salarios reales siguen disminuyendo (en 1995-2005 el salario promedio en España descendió -0,5 anual, la media en países OCDE creció 1,8 %), como se pretende con la enésima reforma laboral, en caso de mejora de las expectativas, en un contexto de bajos salarios y apenas crecimiento de éstos, un crecimiento del consumo sólo sería posible a costa de un mayor endeudamiento de las familias.  Por otra parte, un incremento de tipos de interés, variable que depende del Banco Central Europeo, agravaría aún más el problema.
 El cambio de modelo productivo aludido y la recuperación económica no parece que vaya a cambiar las bases del crecimiento de la década anterior: bajos salarios y pérdida de derechos laborales, y un inevitable fuerte nivel de endeudamiento.
 
En resumen, aparte de la injusticia que la distribución de la renta a favor del capital y en contra de los trabajadores suponen las medidas de ajuste del salario (1999-2007 los beneficios crecieron casi el 50% y la participación de los salarios en la renta nacional pasó del 60% al 55%), el argumento económico que pasa por el ajuste salarial para la recuperación económica es más que cuestionable.

Salvador Comendador, miembro de ICEA (http://iceautogestion.org)