ICEA presenta en Mataró sus propuestas contra la crisis

 

 

El Instituto de Ciencias Económicas y Autogestión (ICEA) ofreció el pasado sábado 27 de junio una charla en el Centre Cívic de Can Morros de Mataró, donde presentó su análisis de la actual crisis y las propuestas para hacerle frente. Tras la ponencia, titulada “crisis económica y resistencia obrera”, hubo un debate sobre estos temas entre las 20 personas que conformaban el público.

 

En esta nueva conferencia de casi dos horas de duración, el representante de ICEA Gaspar Fuster explicó las funciones y objetivos de este instituto, tanto en su vertiente cultural como técnica. En este último aspecto, realizó especial hincapié en la importancia del asesoramiento a secciones sindicales en aspectos económicos, así como las publicaciones realizadas por el instituto y sus grupos de estudio.



Tras esta introducción, la charla giró en torno a una de las principales medidas puestas encima de la mesa por la patronal, destinada a la flexibilización del mercado de trabajo. En ese contexto, se explicaron las diferentes visiones existentes sobre las causas de la crisis económica, destacando la disminución de la rentabilidad empresarial o la sobreinversión en sectores como el inmobiliario y el turístico.  


Asimismo, se describieron las diferentes consecuencias que está teniendo la actual crisis económica  para las y los trabajadores, tanto desde la perspectiva meramente económica –subida del paro, peor distribución de la renta o las consecuencias a nivel social, tales como el incremento de las depresiones, suicidios o los casos de violencia en el hogar- junto a un nivel más macro -incremento de posturas abiertamente racistas y de la disciplina en los puestos de trabajo-. ICEA destaca que todo esto ocurre sin apenas resistencia social entre los trabajadores, debido principalmente a la segmentación de la clase obrera y sus nefastas consecuencias, que frenan una contestación social.


En otro bloque de la conferencia se analizaron las diferentes políticas realizadas por el gobierno socialista para combatir la crisis económica, plasmadas fundamentalmente en el famoso Plan E. También fueron comentadas las propuestas lanzadas, por un lado, por los sindicatos mayoritarios, así como por las patronales y los populistas liberales. En este apartado se resaltaron las propuestas formuladas por la patronal, destacando las relacionadas con el aspecto sociolaboral, así como otras medidas vinculadas a los impuestos, el sector financiero, las administraciones públicas y los aspectos culturales dirigidos a la potenciación de la cultura empresarial.


Ante esta triste realidad, el ICEA y la CNT han puesto sobre la mesa una serie de medidas para que no seamos los trabajadores quienes tengamos que pagar de nuevo la crisis económica. Se trata, tal como quedó patente en la conferencia de Mataró, de medidas relacionadas con el paro, la inflación, la libertad sindical o el reparto de la riqueza.


Luego de esta ponencia, los participantes debatieron sobre asuntos como la autogestión, señalada como una de las alternativas factibles a la situación actual. Al respecto, los asistentes recordaron que existen antecedentes históricos que lo corroboran, insistiendo también en la necesidad de dar viabilidad a proyectos prácticos y, sobre todo, realizar análisis a nivel macro de una economía colectivizada. El público también planteó la interrogante sobre qué medidas de política económica se podrían realizar para controlar la inflación. En este sentido, se aludió, por ejemplo, al incremento de la productividad, la disminución de salarios y beneficios u otros costes, como el energético.


Otra de las preguntas formuladas durante el debate fue en relación a las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV), remarcando lo vergonzoso que resulta que paguen un 2% en concepto de Impuesto de Sociedades, mientras que el resto de empresas pagan porcentajes mayores, lo cual beneficia al capital más especulativo, cuya propiedad recae sobre los empresarios más ricos de España. Sobre este punto, se destacó que, aparte de la relación entre los miembros del oligopolio español con los grandes grupos políticos, existe miedo por parte del gobierno de turno a que el capital se “invierta” en otros países con mejores ventajas fiscales.